COMO TE REGALO UN PEDAZO DE MI MISMO DE MI CARNE DE MI SANGRE DE MIS OJOS DE MIS OIDOS DE LOS AÑOS QUE ME PERSIGUEN Y LAS HERIDAS QUE ME AQUEJAN MIS POEMAS SON MI VIDA Y MI SALIVA MI SEREBRO DESPARRAMADO EN TINTAS Y SIMBOLOS SITE DOY MIS POEMAS MEJOR TE DOY MI VIDA.

jueves, junio 02, 2005

En Una Pequeña Villa / Por: Paula Carrillo

En una pequeña villa , vivían en una casa de economía moderada , Don Pedro; un coronel jubilado . su esposa Petronila , y su pequeña niña Merinda la cual acababa de cumplir siete años. leer todo
Don pedro tenía un carácter muy osado, y algunas veces llegaba molesto y maltrataba a su esposa sin motivo alguno. El llegaba muy tarde a la casa, pedía todo de mala gana, y luego de que le sirvieran la comida, comenzaba la masacre. El escupía a su esposa, la jalaba de los pelos. La empujaba a la cama y se aprovechaba de ella. La violaba con tan furia y cólera q la pobre Petronila quedaba inconsciente de dolor. Y justo en esos momentos de esta horrible masacre , Merinda estaba en la esquina del cuarto abrasada a sus rodillas meciéndose hasta que su papa terminaba la masacre y se iba del cuarto. Luego ella iba en socorro de su mama y luego comenzaba a llorar, llorar de la impotencia, del dolor que le producía ver a su mama ahí sangrando de pies a cabeza inconsciente.
Pero este acontecimiento solo ocurría cada quince días cuando Don pedro recibía su pensión y llevaba bebido a la casa. Los otros días simplemente le pegaba algunas cachetadas.
Don pedro tenia la costumbre de bajar a tomarse un baso de agua a las 3 de la mañana de cada noche; bajaba las chillonas escaleras . pues sufría de sed constante.
Pasaron 3 largos y agotadores años los cuales, todas las noches pasaba lo mismo.
Los vecinos sabían de todo esto, pero por temor al coronel simplemente fingían no escuchar y seguían con sus vidas.
Pero un día como pocos, esos en que el atardecer es rojo como si algo extraño fuese a pasar, el viento no soplaba y toda la villa estaba silenciosa como si sintieran que algo fuera a pasar esa noche.
Y justo la niña; pequeña Merinda, le dijo estas palabras a su mama: nunca mas veras el oscuro sonido del dolor. Su mama al oír esto se asustó un poco pues no entendió que quiso decir.
Llegaron las nueve de la noche , el padre llegó a la casa y cuando terminaba de subir las escaleras la niña lo miró, y recordando las horrorosas y sangrientas imágenes de su mama postrada en el piso inconsciente de dolor. Le dijo. Morirás por aquello que haces ; y lo empujo por las escaleras. Y el coronel comenzó a dar vueltas como un ovillo de lana por las escaleras, hasta terminar de rodar y justo su cabeza rebotó bruscamente con la punta afilada de una mesa de vidrio.
Y así el 20 de mayo de 1955 de
Don pedro el gran coronel fue asesinado insólitamente por su pequeña hija.
Aún ahora , en esta misma casa, medio siglo después, se siguen escuchando los irritantes sonidos de las chillonas escaleras todas las noches y el grito enfurecido y melancólico de Don pedro pidiendo perdón por su alma.