El Grito/ Por: Daniel Raymond
Tuerto cuerpo del cuervo maldito.
Feroces los vientos de la ignorancia,
terribles las fauces habiertas,
leones de crueles palabras,
feroces cantores que hielan el alma,
temibles razones que queman mi mente...
La enredada mente del amante oscuro,
que fríen mis ojos mis manos mis labios.
Mientras se congelan mi lengua,
mi garganta y mi canto.
Laberinto inaccesible,
la mente que al aire arde,
como un cuervo que la muerte sangra.


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